Querida : el día que Juan Gabriel nos enseñó a llorar cantando
Si hay una canción que en Chile —y especialmente en el norte— no se canta… se sufre… es esta.
Querida .
El grito más largo, dolido y elegante que dio Juan Gabriel en toda su carrera.
Y eso es decir mucho.
Era 1984. La radio era reina en las casas de Iquique. El casete era rey en los autos. Y la telenovela era ley en las noches familiares. Fue precisamente en una teleserie mexicana donde esta canción explotó como un misil emocional.
De pronto, en las ferias libres de calle Barros Arana o Tarapacá, los casetes piratas de Juan Gabriel empezaron a agotarse. Querida sonaba en cada rincón, en cada cumpleaños familiar, en cada radio a pilas de los puestos de playa Cavancha.
Y no importaba si tenías 10 o 50 años… cuando sonaba Querida te dejaba muda. Porque Juan Gabriel no cantaba. Suplicaba.
El dolor elegante
Hay formas y formas de sufrir por amor.
Juan Gabriel lo hacía con una orquesta detrás, vestido de blanco, rodeado de luces, pero con los ojos llenos de lágrimas y la voz quebrada. Ese primer «Queridaaaaa…» duraba lo que a uno le dolía el alma.
En las radios de Iquique era habitual que alguien llamara pidiendo Querida «para dedicar», pero era trampa. No se dedicaba para conquistar. Se dedicaba para pedir perdón, para rogar, para decir «vuelve» cuando ya no quedaba nada más que decir.
Y en los karaokes de barrio, más de un valiente se animó a cantarla. Pocos la terminaban sin quedarse sin aire o sin moquear un poco.
Así era y es Querida . Un clásico que no pasa de moda. Porque los dolores de amor, esos sí que no pasan nunca.
En Iquique… hasta los duros caían
Uno puede haber sido bueno para el fútbol, para el carrete, para las bromas… pero si lo dejaban de lado en el amor, se volvía un Juanga cualquiera.
En los autobuses a Playa Brava. En las fondas de septiembre. En los karaokes del sector El Morro. En las ramadas. En las peñas. En las radios populares.
Querida era el himno del desamor nortino. El grito que salía desde las terrazas cuando alguien ya no sabía cómo pedir que volvieran.
Y aunque Juan Gabriel partió básicamente en 2016, en realidad nunca se fue.
Basta que empiece a sonar Querida y todo vuelve.
El silencio de la radio antes del primer grito.
El corazón apretado.
Los recuerdos que pican como sol en verano.
Porque Querida no es solo una canción.
Es un retrato de nosotros mismos cuando más humanos somos.
Cuando más frágiles.
Cuando más verdaderos.
Por eso, en Radio Cavancha, cada vez que suena Querida … sabemos que en alguna parte de Iquique o Alto Hospicio… alguien baja la cabeza. Alguien recuerda. Alguien llora. Alguien canta.
Así es La Discografía de Nuestra Vida .
Así es Juan Gabriel.
Así somos nosotros.

