A Quién Le Importa : cuando la música nos enseñó a ser nosotros mismos

Hay canciones que no necesitan explicación.

Cuando suenan… uno sabe. Uno entiende.

Así pasó —y sigue pasando— con A Quién Le Importa de Alaska y Dinarama.

Un tema que llegó desde España, desde ese Madrid ochentero lleno de punk, rebeldía y provocación… y que cruzó el Atlántico hasta aterrizar directo en los barrios de Iquique, en las radios nortinas, en las discotecas de Baquedano, en las fonolas de alguna picada frente al mar.

Era 1986, y Chile aún era un país lleno de miedos, de silencios, de etiquetas.

Y de pronto, sonaba fuerte, descarada, desafiante, esa frase inolvidable:

“A quién le importa lo que yo haga… a quién le importa lo que yo diga…”

Y aquí, en el norte, donde la vida siempre ha sido un poco más dura, un poco más cara de palo, esa canción cayó como un regalo.

Como un permiso para ser.


El himno de los distintos

En Iquique la canción sonaba en las radios, pero su verdadero poder estaba en la calle.

Era el tema que sonaba cuando alguien se vestía diferente.
Cuando alguien se peinaba raro.
Cuando alguien caminaba orgulloso de ser lo que era.

En las discotecas de los 80 y 90, A Quién Le Importa fue la explosión final. Nadie estaba sentado. Todos la cantaban.

Y eso es lo hermoso de esta canción.

Lo cantaban los que se sentían incomprendidos… pero también los que nunca se atrevieron a decir quiénes estaban en voz alta.

Era una especie de refugio colectivo.

Un escudo con ritmo pop.

Un abrazo en forma de estribillo.


En Iquique y Alto Hospicio… todos los conocían

Quizás no todos sabían quién era Alaska.
Quizás no todos sabían qué era Dinarama.

Pero cuando sonaban esos primeros acordes… cuando la letra se transformaba en grito… ahí no había duda.

Era nuestra canción.

Para los raros. Para los distintos. Para los que se salían del molde. Para los que amaban a quien querían amar, vestían como querían vestirse o simplemente vivían la vida a su pinta.

Porque al final… ¿a quién le importa?


Hoy, en Radio Cavancha, A Quién Le Importa sigue sonando fuerte

Más fuerte que nunca.

Porque en un mundo que todavía mira raro al que es distinto… esta canción sigue siendo necesaria.

Sigue recordándonos que la verdadera libertad no siempre tiene que ver con política o discursos. A veces, basta una canción pop. Un estribillo directo al alma.

Por eso, cuando en Radio Cavancha suena A Quién Le Importa , no es solo nostalgia.

Es una bandera.

Es un espejo.

Es un recordatorio de que, aunque pase el tiempo, hay cosas que nunca debemos dejar de cantar.

Y nunca… nunca debemos dejar de ser nosotros mismos.